Escritos sobre música




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Brevísima reseña de los conciertos a los que he ido en el primer semestre de 2023

~ domingo, julio 30, 2023 ~

 Me prometí escribir algo de todos los conciertos a los que voy, para que no se me olviden del todo. Aquí va:

- 13/Ene: Alfredo González en La Salvaje (Oviedo). Lo reseñé aquí.

- 20/Ene: Txetxu Altube (con Tyna Ros de telonera) en La Salvaje (Oviedo). Lo reseñé en la misma entrada.

- 25/Ene: Christina Rosenvinge en el Circo Price (Madrid). Mi primera vez en el muy mítico Circo Price, y viendo desde muy cerca, a un lado del escenario, a esa artista sorprendente que es Christina presentar aquel primer disco en solitario, "Que me parta un rayo", que tanto me gusta. Me encantaría saber hacer canciones así... Disfruté mucho el concierto. Primera vez del año que veía a Charlie Bautista. Salió el hijo de Christina a acompañarla en "Señorita", esa canción que me obsesionó tanto que le hice un arreglo por bossa nova del que estoy muy orgulloso y que tiene letra del padre de la criatura, Ray Loriga.

- 26/Ene: Txextu Altube (con Tyna Ros de telonera) en el Búho Real (Madrid). Concierto similar al que habíamos visto 6 días antes, pero la música no es una experiencia para disfrutarla sólo una vez...

- 28/Ene: Nacho Vegas en La Rivera (Madrid). Lo vimos desde primera fila y volvimos a sorprendernos de que esas canciones y esa voz lleguen a tanta gente, muestra de que son algo especial.

- 3/Feb: Egon Soda (con Alberto Vela de telonero) en El Sol (Madrid). A Alberto no lo conocía. Maneras de cantautor. Egon Soda, hicieron, con la solvencia que les caracteriza, honor a su nada tópico cancionero.

- 6/Feb: Homenaje a Enrique Urquijo en Clamores (Madrid). Un montón de gente haciendo canciones de Enrique. Un poco caótico.

- 23/Feb: César Pop en el Búho Real (Madrid). Otro concierto bonito de César. Otro artista que tiene talento para hacer canciones... Estuvieron de invitados Rubén Pozo (Pereza) y Nadia Álvarez. Le acompañó Álvaro Cuberris a la guitarra y fue otra noche para disfrutar.

- 11/Mar: Alfredo González y Fabián en Libertad 8 (Madrid). Primero hizo unas canciones solo Alfredo y luego acompañó con el piano y los coros a Fabián con el repertorio de este último. Dos de los mejores autores de canciones de los últimos años, cada uno con una personalidad propia, pero, curiosamente, cuando actúan juntos empastan a la perfección y el resultado es muy, muy emocionante.

- 12/Mar: Alfredo González y Fabián en Libertad 8 (Madrid). No es un error: nos gustó tanto el concierto del sábado por la noche, que el domingo fuimos a la sesión vermut... y volvimos a salir pensando que habíamos disfrutado de un lujo secreto.

- 25/Mar: El Kanka en el Wizink Center (Madrid). Concierto multitudinario. Es curioso, porque al Kanka no lo escucho prácticamente nunca, pero sus directos me parecen fascinantes. Recoge muchas cosas que me gustan: Drexler, Ketama... pero con su personalidad. Y musicalmente es apabullante: ¡vaya bandón!

- 29/Mar: César Pop en Libertad 8 (Madrid). Sí, también repetimos con poco tiempo de diferencia concierto de César y sí, también lo volvimos a disfrutar muchísimo.

- 30/Mar: Luis Ramiro en Galileo Galilei (Madrid). Concierto con banda, que no es tan habitual en Luis, aunque tengo que señalar, como bajista, que me molesta que prescinda del bajo, por muy bien que lo supla Lorenzo Vilches en las teclas. Cuando todos los músicos son buenos, se nota. En la guitarra estaba Juan Guevara. No me acuerdo del nombre del batería, pero dominaba perfectamente las dinámicas de las canciones, así que me quedé muy sorprendido cuando Luis contó que lo acababa de conocer y sólo habían ensayado una vez. Invitó a Gastelo en una canción.

- 15/Abr: Rafa Pons y Luis Ramiro en el Teatro Corral Cervantes (Madrid). Una rareza que montaron Rafa y Luis: un par de actores interpretaban clásicos de la poesía española del siglo de oro y los cantautores tocaban entre medias alguna de sus canciones. Curioso.

- 17/Abr: Bill Callahan en La Paqui (Madrid). No lo conocía y se me hizo un poco duro: el sonido no era el mejor y para disfrutar esas canciones oscuras hay que escuchar bien las letras y conseguir entrar en su mundo. Yo no lo logré.

- 22/Abr: VibraFest Mahou en el Recinto Ferial Luis Adaro (Gijón). No vimos a todos los artistas, ya que la lista era larga. Antes de comer y desde lejos, descubrimos a Carlangas. Un estilo un poco inclasificable, con aires bailables. Karavana también los vimos desde lejos y, la verdad, ahora ya no recuerdo qué me parecieron. Conseguimos ya primera fila para Second y fue un conciertazo. Yo los he descubierto este año, ahora que se retiran. Lo bueno es que los voy a ver un par de veces más. Shinova, que actuaron a continuación, es otro grupo al que no sigo y no me llegaron en especial, aunque lo hicieron bien y tenían muchos fans. A los que ya he visto muchas veces es a Viva Suecia, que dieron un gran concierto, en la línea de los que les he visto últimamente.

- 28/Abr: Vicky Gastelo en el Museo Lázaro Galdiano (Madrid). El mejor concierto que he visto hasta la fecha de la cántabra, acompañada de un guitarrista y un pianista. Precioso. Invitó a Ramón Arroyo a hacer "Agárrate a mí, María".

- 2/May: Christina Rosenvinge en la Plaza Mayor (Madrid). Primer año que vivo como madrileño de adopción las fiestas de la comunidad y tuve el placer de poder disfrutar otra vez de la Rosenvinge haciendo "Que me parta un rayo".

-4/May: Txetxu Altube en Galileo Galilei (Madrid). Concierto con banda, que es quizás el formato para el que ha nacido Txetxu. Tuvo también su tramo con la acústica. Invitó al histórico Jose María Granados a hacer "La última vida de un gato" y a la multifacética Cristina Gallego a cantar una preciosa "Quemas" de Xoel López.

- 6/May: La Herida en el Honky Tonk (Madrid). Homenaje a Héroes del Silencio. Aunque no llevaban dos guitarras y no eran tan profesionales como otros homenajes a Héroes que he visto, lo hacían muy bien.

- 13/May: Carolina Durante en la pradera de San Isidro (Madrid). Estaba lleno y dieron un concierto vestidos de chulapos y con mucha fuerza. Ya son un clásico.

- 14/May: Dorian en la pradera de San Isidro (Madrid). Estos son clásicos desde antes, y les gusta referenciar a los clásicos de la literatura. Después de verlos esta vez, me enganché a alguna de sus canciones.

- 19/May: José Ignacio Lapido en la sala Changó (Madrid). El de Granada presentaba su nuevo disco, "A primera sangre", que creo que está muy bien y que no desmerece al lado de obras tan inmensas como "Cuando el ángel decida volver". El público, talludito y fan. Lo disfruté un montón.

- 20/May: Los Enemigos en La Riviera (Madrid). Los madrileños interpretaban canciones básicamente de "La vida mata" y "La cuenta atrás". Este último yo lo escuché muchísimo, y me aprendí algunas canciones hace 30 años que aún sigo tocando en mi salón... Eché de menos a algunos amigos que son muy fanáticos de la banda. La Riviera, abarrotada de gentes ataviadas con camisetas con porrones. Por desgracia, el sonido no fue bueno y ellos tuvieron algunos fallos de interpretación.

- 25/May: Ron Sexsmith en Clamores (Madrid). No he escuchado casi nada del canadiense. No sé por qué, pensaba que era más joven. Tiene una voz increíble. Invitó a tocar a Ramón Arroyo.

- 26/May: Josh Rouse en Lula Club (Madrid). Primera vez que acudía a esta sala de la Gran Vía, cubierta de terciopelo rojo. No me pareció un concierto tan increíble como el que vi hace años en el Café Berlín, pero estuvo muy guapo.

- 10/Jun: Hechizo en La Riviera (Madrid). Otro grupo homenaje a Héroes del Silencio. Ya los había visto otras veces y son de los mejores. No entiendo a la gente que critica a los grupos homenaje: los que estábamos allí compartimos con el grupo un repertorio mítico y disfrutamos de la música, que es de lo que se trata.

- 15/Jun: Niños Mutantes en el Moe Club (Madrid). Otra sala que no conocía. Además, concierto gratis y con pizza gratis al final. El escenario se les quedó un poco pequeño y tuvieron algún problema técnico, pero es un placer ver a un grupo tan grande en un sitio tan pequeño.

- 16/Jun: Dani Flaco en el Búho Real (Madrid). No es alguien a quien haya escuchado. Creía que sus canciones eran más humorísticas, en plan Rafa Pons, pero no: aunque él es comediante muy ingenioso entre tema y tema, las canciones son más de amor, o de desamor.

- 18/Jun: Alison Russel y Quique González en el Botánico (Madrid). Dejé una reseña larga aquí.

30 días de concierto en los primeros seis meses del año, todavía más artistas. No está mal...

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
7:55 p. m. | Comentarios (0)

Festival Brillante 2022. Día 2

~ jueves, septiembre 29, 2022 ~

Comenzamos el segundo día del Brillante llegando al final del concierto de Nueve Desconocidos en la plaza. Era una cosa rara, sólo un chico y una chica, sonando con influencias flamencas pero sintetizadores distorsionados.


Luego bajamos al recinto principal a ver a Israel Fernández, acompañado de Diego el Moraito. Flamenco estilo Camarón muy bien hecho. Lo que no me encaja mucho es verlo en un festival bajo un sol de castigo. A pesar de todo, había bastante gente y estaban emocionados.


Paramos para comer mientras escuchamos de lejos a Mediapunta en la plaza de nuevo, y de nuevo con mal sonido.

Tras descansar en casa, bajamos al recinto para ver a Kevin Kaarl. No lo conocíamos, pero era un cantautor mexicano con una voz grave muy personal, y estaba acompañado por su hermano en teclados y trompeta. Había algunos fans totalmente entregados, como si fuese una gran estrella.

No sé qué conexión tienen los organizadores del festival con México, pero algo hay: el día anterior habían tocado Los Blenders, el año pasado trajeron a Ed Maverik y ese mismo día estaría Julieta Benegas.

Decidimos coger primera fila en ese escenario para Nacho Vegas, lo que más nos interesaba del Festival, así que no vimos a Shego. Por cierto, son el único grupo que ha estado en los tres festivales a los que hemos ido este año.

Nacho salió demasiado trajeado para el sol que hacía: hace gracia que los artistas al final sufran como los vendedores encorbatados por una cuestión de imagen...

Hizo un repertorio con canciones de todas las épocas, aunque un poco más centrado en el último disco. Empezó con “Belart” y sonaron también “El don de la ternura”, “Un principiu de crueldá” (con una reivindicación de la lengua asturiana) y ese temón para cantar todos juntos que es “Big Crunch”. También sonaron “Lo que comen las brujas”, “Detener el tiempo”, “La pena o la nada”, “Cómo hacer crac”, “La gran broma final” (y me he pasado toda la semana cantando “Como el mar me presenté ante ti…”). Acabó, como era de esperar, con “El hombre que casi conoció a Michi Panero”, que creo que es su canción más coreada junto con “Ciudad vampira”. A mí me resulta curioso, tanto con esa como con la de “Cómo hacer crac”, el ver gente del todo el mundo (había muchos mejicanos también) cantando canciones que hablan de sitios de Gijón como la Avenida Schultz o el Alimerka: está claro que lo local no está reñido con lo universal. Por cierto, dejó unos minutos a un representante de la CNT para apoyar una manifestación a favor de unas sindicalistas condenadas por unos actos en Gijón, “Las 7 de la Suiza”.

Fue sin el “Coru antifascista al altu la lleva”, pero la banda sonó muy bien. Me gustaron las líneas de bajo ligadas de Hans Laguna y todos en conjunto llevaron muy bien las dinámicas. Todavía recuerdo la primera vez que asistí a un concierto suyo, en “A ver la ballena”, y lo mal que sonaba entonces. Sigo sorprendiéndome de cómo ha acabado a este nivel y con tantos seguidores.



No dejamos la primera fila para ver a Julieta Venegas, así que también nos perdimos a Samuraï, aunque tenía buena pinta: ver a una artista de la talla internacional de Julieta en situación tan ventajosa es una oportunidad única. Me gustó mucho: es de esas personas que se nota que tienen un don para la música. Tocó el acordeón (y quedó deliciosamente integrado en el pop a veces experimental que hace), la guitarra, el ukelele y el piano. La banda sólo tenía tres componentes además de ella: batería, bajo y un guitarrista/teclista. La bajista me gustó muchísimo: dio una auténtica master class, utilizando un gran conjunto de técnicas (dedos, púa, pulgar, palm muting…), pero no como alarde, sino siempre tocando lo que requería la canción, haciendo simple tónica-quinta a negras si era necesario, y con mucho groove y una tremenda bass face cuando tocaba algo más funk. El batería a veces tocaba melodías de sintetizador en un pad que llevaba, pero a veces también disparaba grabaciones. La verdad es que ya es difícil ver a alguien que no lo haga: hasta Nacho Vegas también lo hizo en algún momento.

El repertorio incluyó algunas canciones nuevas y finalizó con sus grandes éxitos. Yo eché de menos mis dos canciones favoritas suyas: “Sería feliz” y “Amores perros”. En cualquier caso, me lo pasé muy bien, integrado entre sus fans, muchos de ellos mexicanos.

Así acabamos el Brillante de este año. Esperemos que se repita, con más éxito aún, el año que viene.

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
9:25 p. m. | Comentarios (0)

Concierto de Nacho Vegas en el Jovellanos

~ sábado, marzo 05, 2022 ~

 El sábado 4 de marzo de 2022 Nacho Vegas dio el que creo que es su primer concierto en Gijón con su nueva banda, después de que los miembros de León Benavente dejasen el pluriempleo. La nueva banda sonó muy bien, con las nuevas incorporaciones en el teclado, el bajo y la guitarra funcionando muy solventemente junto a los clásicos Manu Molina a la batería y Joseba Irazoki en la otra guitarra. Me hizo pensar en la primera vez que vi a Nacho, en un "A ver la ballena" de la época de las Esferas Invisibles: me sorprendió lo mal que sonaron. Esta vez estuvo mucho mejor, aunque la voz estaba un poco apagada y en las canciones que conozco menos, como muchas del nuevo disco, "Mundos inmóviles derrubándose", me costaba trabajo entenderle.

Estuvo tímido y acompañado del coro Al altu la lleva. Siempre que los veo pienso que para tantos que son, se les saca poco partido. Eso sí, sirvieron para hacer una reivindicación de la oficialidad del asturiano en la versión de John Prime que adaptaron al asturiano Pablo Texón y Alfredo González, a los que Nacho mencionó, como también a los teloneros, LR, a los que dijo que había llamado porque le hacía ilusión compartir escenario con ellos. A mí me pareció que lo hacían muy bien, pero su post-folk no es para mí: me resulta un tanto monótono que prácticamente todas las canciones sean una única rueda de acordes y esas melodías tradicionales de la voz nunca me han llamado.

Nacho hizom, tocando poco la guitarra, canciones de muchas etapas, ya no sé si de todas porque lleva muchas, pero sonaron clásicos como "Norteña" o el final "El hombre que casi conoció a Michi Panero", con otras como "Ser árbol" o "La gran broma final" intercaladas con las del último disco.

El teatro estuvo lleno y el público, variopinto y más bien mayorucu, pareció disfrutarlo.

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
6:26 p. m. | Comentarios (0)

Discos del 2009

~ viernes, enero 15, 2010 ~

No me gustan las listas de "Lo mejor de...": me parece presuntuoso que alguien determine qué es lo mejor (¿quién ha escuchado todo?, ¿quién sabe de todo?, ¿quién tiene la verdad?) y, además, me parece que los discos no se pueden ordenar como si fuesen caballos al final de una carrera. Aún así, muchas veces acabo mirándolas, en parte por morbo, en parte por ver si descubro algo interesante.

Con este último afán, compartir descubrimientos y tratar de transmitir las reflexiones o sentimientos que me producen la música (irrelevantes, pero este blog nace de una necesidad irracional), voy a comentar los discos que más me han gustado en 2009, aunque puede que no sean de este año.

Dramas y Caballeros. Luis Ramiro

Amenacé con dedicarle una entrada y no lo hice. Para mí ha sido un descubrimiento. Sigo sin verle nada muy original, pero me gusta la perfección clásica de sus formas. Hay tópicos, pero detrás de los tópicos hay algo que (me) llega. Su voz y una mirada a ras de tierra le dan el carácter personal necesario para escapar del plagio y el aburrimiento. Y además tiene el toque para se te queden los estribillos. Todavía recuerdo una noche de insomnio en Madrid, repitiendo una y otra vez en mi cabeza: "Tonterías / para no dormir, / qué agonía / es tener que decidir / entre el agua y la comida".

Dudas y precipicios. Alfredo González

En los años 90 hubo una generación de cantautores con cierto éxito: Pedro Guerra, Ismael Serrano y Javier Álvarez. Eran herederos de Serrat, Sabina y la Nueva Trova (sobre todo los dos primeros). Ahora mismo está habiendo otra generación de cantautores con unas señas de identidad muy distintas que yo diría que vienen de Quique González: los referentes son americanos, el rock. En esta generación están Manolo Tarancón, Pablo Valdés, Fabián, Pablo Moro y Alfredo González. Curiosamente, escuchando el otro día el primer disco de Alfredo, La vida de alquiler, me parecía como un compendio de la generación anterior: un tema casi de política panfletaria, una canción con querencias argentinas, otra sobre la República y algunos cuantos tópicos más.

Pero en Dudas y precipicios cambió los referentes a los americanos del rock. Las minas porteñas dejaron paso a las camareras que se enrollan con los músicos y la República, a las drogas.

Yo deploro esos tópicos (más el de las drogas que el de las camareras). Pero Alfredo ofrece algo más: voz propia, textos bien hilvanados, con un léxico que evita el aburrimiento, cierta visión social mucho más sutil que antes y arreglos no tan convencionales, escapando de la guitarra acústica a través del piano. La parte final del disco, con menos rock, es la que más me gusta. Pero toda la producción me parece muy buena, con detalles arriesgados, como las distintas distorsiones de la voz en "Golfo" y "Piernas de marioneta" que, a pesar de que hubieran podido resultar efectistas, funcionan. Y también tiene el toque para hacer canciones que se te quedan pegadas.

Adiós Tormenta. Fabián

Otro de la Generación Quique González que destaca por sus notas personales, en especial su voz como un suspiro. Tanto Luis Ramiro como Alfredo González tienen mucha variedad en sus composiciones; Fabián, sin embargo, insiste con metódica obstinación en su estilo de acústica usando acordes en do abierto, tirando de cejilla si es necesario. Al final no sé distinguir muy bien sus canciones, pero eso no me impide utilizar el disco como un refugio, un lugar donde la belleza es segura en este mundo que sólo parece asegurar lo feo.

Pequeños placeres domésticos. Pablo Moro

El título lo anuncia: aquí va a haber más historias de "gente que baja la basura los día impares" que de camareras. Eso es lo que más me gusta de este disco, unas letras que hablan de esa épica pequeño-burguesa que me parece más interesante que la épica del rock. La producción es también notable, muy clásica pero muy bien hecha. Como en casos anteriores, no hay nada demasiado original en la música, lo que a veces se puede convertir en un lastre, pero, por otra parte, sé que a mí no me entran cosas novedosas en exceso. Tal vez ese sea uno de mis problemas para apreciar nuevos estilos. En cualquier caso, la clave está en fijarse en las letras, en el esfuerzo por expresar los problemas de los que lo tenemos todo, de los que somos desconocidos, de esta vida de misterio muy bien hecho...

El género bobo. Nacho Vegas

Otro cantautor, pero uno que no bebe de la fuente de Quique González, aunque comparte con el madrileño ciertas influencias de la generación beat. A mí ha tardado años en gustarme. De hecho, muchas cosas suyas me siguen desagradando. Su voz me parece horripilante, aunque me haya acostumbrado, y los tópicos sobre drogas que en otros sólo me aburren, en él me repugnan: hay algo sucio en su cinismo... Por supuesto, los cínicos no son más que animales heridos dignos de compasión.

Poco a poco voy apreciando todos sus discos. Su EP El género bobo no necesitó ni el "poco a poco": me entró a la primera, porque vi en él algo mucho más limpio. Sí, desde el poema inicial de César Vallejo hay también ese humor cínico y puede que hasta una tristeza más seria que nunca, pero también se atisba cierta felicidad.

Por lo demás, todas las canciones me parecen buenas y tienen un sentido de unidad, como si fuese un disco conceptual, pero sin el coñazo que ese concepto presupone.

Tu labio superior. Christina Rosenvinge

Mi lado morboso me hace preguntarme si las características luminosas que le atribuyo al EP de Nacho Vegas tendrán su origen en su relación con Christina Rosenvinge.

Debo confesar que no puedo ser objetivo con la madrileña... En fin, ¡vaya chorrada que acabo de soltar! No puedo ser objetivo con nada. Lo que quiero decir es que con ella tengo un sesgo particular: formó parte de mi educación sentimental presentando aquel programa de televisión con Diego Antonio Manrique, FM2. Luego, me parece que consiguió la mejor aproximación a Dylan en español de todos los que lo hemos intentado con su Que me parta un rayo, aunque la producción se ha quedado algo vieja. Pero después descubrí que no sabía cantar y, cuando finalmente cayó en las manos ruidistas de Sonic Youth en su etapa americana, no tuve el más mínimo interés en escucharla.

Tras toda esta trayectoria, su trabajo de 2009 me ha enganchado por muchos frentes: las melodías, a veces casi infantiles, a veces desagradablemente chirriantes, se funden con unos textos que hablan de relaciones del siglo XXI de manera certera. Tal vez si lo hiciera otra, no me acabaría de gustar, pero cuando pienso en su boca y en sus ojos mientras suena su voz, me parece una obra maestra. Ante bellezas así, uno se pregunta: "¿Cómo es posible que sufran?".

La hora de los gigantes. Coque Malla

Coque no tiene una gran voz, pero es un gran cantante, creo que de los pocos en España que consigue capturar las raíces negras del rock y hacerlo de una forma natural. Cuando tira hacia la caña, me aburre un poco, pero la última parte del disco, incluyendo los más de ocho minutos de la última canción, es enorme: tienen la morosidad de la luz en una tarde de verano, la vida cuando bajas a la calle y cuando estás solo en casa. Tiene magia.

Daiquiri Blues. Quique González

Me he pensado si poner este disco aquí. No es que no me parezca bueno, pero los discos de Quique son algo tan conocido que, incluso a pesar de su valiosa intención de no repetirse, resulta muy difícil que sorprendan. Y el caso es que, aunque he hablado más arriba de varios discos con una producción muy buena, este va más allá de la perfección formal: consigue una atmósfera única, que no hay en ningún otro disco. Tiene también versos geniales y soluciones armónicas inesperadas, pero tal vez falten más letras de esas que se te quedan entera de arriba a abajo, con su melodía. O tal vez, más probablemente, la falta esté en mí: ya no escucho música como hace años, cuando descubrí los primeros discos de Quique. Ya nada se me puede clavar así: soy otro.

Otras historias

Pensar sobre los discos que he escuchado este año ha sido un ejercicio curioso. Me he dado cuenta de que no hay nada extranjero. Lo único que he escuchado en ese apartado ha sido a Dylan, en concreto el Modern Times y el The Times They're a-Changin', y un poco de A.A. Bonty, al que le tengo que dar más tiempo, y Kings of Convenience. No hay nada más: ni siquiera música argentina o brasileña, es como si me hubiese quedado estancado en los cantautores españoles. He intentado otras cosas, como por ejemplo el de Love of Lesbian y el de La Bien Querida. El primero no me pareció del todo mal, pero no me enganchó. El segundo, me horrorizó; y resulta extraño, porque por lo que había leído pensaba que me iba a gustar, y luego la voz se convirtió en una barrera insalvable. Quién sabe, igual dentro de diez años me acaba gustando, como me pasó con Nacho Vegas.

También es curioso constatar cómo, a pesar de que no escucho la radio ni veo la tele y la única revista que ojeo de vez en cuando es el Mondosonoro, mi selección es muy similar a algunas que he visto en otros blogs. Se suponía que con esto de Internet se iban a fragmentar las audiencias, pero está claro que siguen formándose clusters. En los discos que he citado se puede ver que sigo lo que hay alrededor de Quique González, el mundo Vegas-Rosenvinge y luego Luis Ramiro, que está un poco al margen, a medio camino de muchas cosas, un poco solo.

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
5:32 a. m. | Comentarios (13)

Texturas

~ jueves, febrero 12, 2009 ~

La música es también texturas. Melodía, armonía, ritmo. Y timbres, tal vez el término correcto para lo que quiero decir. Pero no: es texturas. Porque siento que puedo tocar una parte del sonido.

Estos días estoy obsesionado con el "Love and Happiness" de 3000 Hombres! (se puede escuchar en su Myspace). Estoy intentando aprenderme el solo de bajo nota a nota. A veces estoy escuchando durante un cuarto de hora el mismo compás en bucle. Y siento el tacto rugoso las cuerdas que no toco yo. En otras partes, escuchando la voz, siento la textura negra. Y perdón por la doble sinestesia, la doble locura de utilizar un color para describir un tacto que se corresponde con un sonido.

La música está llena de objetos en tres dimensiones. La voz de Nacho Vegas es hueca (por cierto, excelente el concierto en el Jovellanos hace unas semanas). En la grabación de "Kamikazes enamorados" se puede sentir pasar por nuestras narices el mismo aire que respiraron los músicos. Hay pianos de agua de cascada. Y existen grabaciones en las que las guitarras aprisionan las caderas como aguas de pantano, mientras en otras los arpegios son cristal.

Seguiré tocando...

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
10:59 p. m. | Comentarios (0)

Desvaríos a partir de una entrevista a Igor Paskual

~ domingo, noviembre 16, 2008 ~

Perdiendo la mañana del domingo entre diarios digitales, llegué a la entrevista en Generación Alsa con Igor Paskual, una de las más interesantes que he leído últimamente. (Eso sí: vaya forma de titular, con una frase provocadora entrecomillada... que no dice en la entrevista.)

Supe de la existencia de Igor una década antes de que se convirtiese en mano derecha de Loquillo, en la primera época de Babylon Chat. Fui a uno de sus conciertos entonces y le dedicó al amigo con el que iba yo un beso (con lengua) desde el escenario, un poco antes de que empezasen a fustigarlo. Por eso sé que cuando dice que se dejaban la piel literalmente, no está mintiendo ni empleando una hipérbole. Viéndolo en aquellos tiempos, con un grupo de glam en la ciudad del indie autista, entregándose como si fuera Johnny Thunders tocando en el Madison Square Garden aunque estuviese tocando en una plaza del extrarradio de Gijón casi vacía, sinceramente, parecía que estaba loco. Pero tenía un extraño magnetismo: recuerdo que tras escuchar su primer disco y obsesionarme por una de sus canciones, compuse algo que decía "Todas / las drogas / son buenas", yo, que lo más fuerte que me meto son las palmeras de chocolate...

Y sí, Igor está loco: por la música y por ese brillo del espectáculo, el brillo de las lentejuelas, unido a una imagen decadente de fin de imperio Romano. Pero, como todos los grandes frívolos, hay mucho más por debajo de la superficie que lo que se ve, por mucho que esto último sea lo que deslumbre. Esa es la razón por la que no me ha extrañado que me gusten algunas cosas que dice en la entrevista. Por ejemplo, su análisis de la emigración en Asturias o cuando habla del problema de las agudas que ya he comentado aquí:


[...] el rock es un compás de cuatro por cuatro o dos por cuatro, y lo que lo diferencia de otras músicas es que se acentúa la segunda parte de cada compás. El inglés, al estar lleno de monosílabos, encaja mucho mejor, pero nosotros tenemos muy pocas agudas.

De todos modos yo escucho muchos grupos españoles, como Loco, Radio Futura, Burning y tantos otros, y veo que tenemos unos letristas enormes. Creo que es un mito y que está muy infravalorado. [...]

Despreciamos mucho lo nuestro, y además es cierto que al formarte como músico te centras en referentes anglófonos. Antes, si querías hacer rock americano, te salía Revolver. Ahora, que ya tenemos más referentes, sale un Quique González, un Fito o mismamente Nacho Vegas, sin ir más lejos. No había nadie a quien copiar si querías hacer eso.

Lo último que oí de por aquí que me haya gustado de verdad ha sido el de Anabel Santiago y el de Lucas 15. Porque quieren tocar rock y lo hacen en bable, es una fusión extrañísima pero con muchísima personalidad. Anabel hace versiones de Johnny Cash en bable, es brutal. Pero se cree lo que está haciendo, y por eso funciona.
El rock es eso, créerselo, transmitirlo y tener algo que decir. Es que hay mucho llorón, joder. Si eres un soso, no tienes nada que decir, eres un vago y no tienes talento pues te jodes. Es como en el cine. “Uy, no me hacen caso, ayay”. Cuenta una historia buena, cagonlamar.


Ese "creérselo", lo que mi hermano Dani llama "actitud", es algo que no le falta a Igor. Precisamente Dani y yo lo comprobamos hace unas semanas yendo a un concierto que dio en solitario en el Patio de la Favorita. Igor se daba golpes contra el micrófono y, aunque no había escuchado antes ninguna de las canciones que interpretó (ni siquiera las versiones, que pertenecían a la mucha música que desconozco), no me aburrí ni desconecté en ningún momento.

También estoy de acuerdo en el análisis de la escena musical en Gijón en la entrevista, cuando dice que lo que quedó de aquello que se llamó Xixón Sound está haciendo ahora las cosas más interesantes. A mí hay muchas que no me acaban de convencer (entre ellas, la que más repercusión está teniendo, Nacho Vegas; de hecho, fui a ver a Lucas 15 este verano y me pareció una idea interesante llevada a cabo de manera lamentable), sobre todo porque no sé qué pasa en Gijón que parece que no hay cantantes decentes y que no hay manera de evitar que suene todo amateur. Así, me siento muy identificado con las letras de Pauline en la Playa o Francisco Nixon. Por ejemplo, cuando las ex-Undershakers hablan de una caja como mesa en "Me acurruco", parece que están describiendo mi salón, y cuando el ex-Australian Blonde dice "Hay miles de feos en el andén" en esa joya que es "Luna de miel a escondidas", me pregunto si aquel día estaría yo también en la estación. Pero luego no me gusta la voz de ninguno de los dos, los arreglos de jazz de Pauline en la Playa suenan deslavazados, y Francisco Nixon perpetra atentados contra la métrica dentro de "En la playa de los muertos".

Sí es cierto que últimamente ha surgido gente con una voz y unos arreglos distintos, por ejemplo Pablo Valdés y Pablo Moro; pero aquí lo que me falla es la otra parte: no me creo sus letras, me suenan a remiendos de tópicos (camareras, carreteras y demás) que cuando los empezó a usar Quique Gozález tenían su originalidad pero ahora ya están muy gastados. Y, por otra parte, la armonía es tan predecible (muchas veces puedo adivinar el siguiente acorde de una canción sin haberla escuchado antes) que no me interesa lo suficiente como para volver a ponerlo. En fin, esa lucha tan difícil en la que se decide el arte, entre la originalidad y la solidez.

Tal vez suene endogámico, pero a mí las canciones que más me convencen de las que se hacen ahora en Asturias son las que compone Isma para Marienbad: creo que tiene un universo propio, no impostado, que habla de lo que somos la gente de por aquí, y un sonido lo suficientemente sólido. Y eso que él también empezó haciendo canciones en inglés y sigue defendiéndolo, como explicó hace poco en su blog. Y yo sigo pidiéndole canciones en español, porque me gustan y un tipo de Manchester o de Arkansas no va a hacer las que puede hacer él.

Y ahora ya he perdido toda la mañana de domingo escribiendo mis chorradas. Para cuánto da una entrevista...

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
11:33 a. m. | Comentarios (8)