Escritos sobre música





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Carta al gobernador de Libia

~ jueves, marzo 31, 2011 ~

Estos días, escuchando en la radio hablar de Bengasí y Trípoli, no puedo dejar de recordar esta hermosísima canción de Battiato:



«Los traficantes de armas, con los ministros pasan las fronteras». Creo que Battiato está hablando de los años 20 del siglo pasado, pero sus palabras siguen siendo ciertas ahora: primero vendemos armas al dictador, ahora a los rebeldes, y todo de manera oficial y en nombre de la paz.

Debería borrar mis frases, porque la de Battiato lo dice mucho mejor...

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
11:31 p. m. | Comentarios (0) | Referencias

Los Kozmics se despiden del Savoy

~ jueves, marzo 24, 2011 ~

El próximo sábado, a partir de la medianoche, los Kozmics nos despedimos del Savoy: va a ser nuestro último concierto allí antes de que lo cierren, aunque tocaremos también unas canciones en la despedida oficial.

Y mañana viernes a las 22:00, toca Fabián en el Nunca Jamás de Oviedo. Que no pare la música.

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11:46 p. m. | Comentarios (1) | Referencias

Viena

~ martes, marzo 08, 2011 ~

Hoy hay un artículo en El País sobre los New Romantics. En él enlazan a Viena:



El otro día estaba intentando acordarme del nombre del grupo, Ultravox, y no lo conseguí.

En la época de los New Romantics yo tenía unos diez años, escuchaba Los 40 Principales y veía Tocata. Tengo ese vídeo, ese paseo inicial por las calles empedradas, con las sombras sobre las fachadas, grabado en mi memoria. La canción me sigue pareciendo un temazo, lleno de melodías memorables.

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
8:27 a. m. | Comentarios (0) | Referencias

Viendo a músicos impresionantes

~ domingo, marzo 06, 2011 ~

Ayer fui a ver dos conciertos: The Perloras en el Buddha y Los Ministros del Rock en el Savoy. Unos músicos impresionantes. Me provocan sensaciones contradictorias. Por un lado, ganas de tocar: parece tan fácil cuando les ves a ellos. Por otro lado, ganas de no volver a poner mis manos en un instrumento: ¿para qué, si hay tantos que lo hacen infinitamente mejor?

Luego recuerdo que no es una elección: solo y sin un triste instrumento en una casa de New Jersey no sentí un poco de felicidad hasta que tuve una guitarra, aunque fuese una guitarra eléctrica y no tuviese ni donde enchufarla. Necesitaba tocar. Necesito intentarlo. Aunque nunca llegue a lograr lo que deseo.

Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
11:35 a. m. | Comentarios (2) | Referencias