Escritos sobre música





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La brigada del chaleco

~ lunes, mayo 30, 2016 ~

Crónica del concierto de Quique González y los Detectives en Leganés el 2 de abril de 2016

Segundo concierto de la gira de presentación de Me mata si me necesitas, en un auditorio de la Universidad Carlos III en Leganés. Lío en las colas: separados los que habían comprado en Ticketea de los que habían comprado directamente en la web del auditorio, gente que llegando antes entra después, reflejo del lío al comprar: las entradas aparecían agotadas en Ticketea y algunos sólo por casualidad nos enteramos de que todavía era posible comprarlas en la del auditorio. Y todo con entradas sin numerar en un teatro con butacas con número.

Conseguimos sentarnos en segunda fila a la derecha mirando al escenario. Hacemos tiempo contando batallitas de conciertos anteriores y mirando la escenografía: una cabina que me parece londinense pero no es roja, farolas, un letrero marcando la dirección a Asturiana de Zinc y una ventana tras la que se veían las siluetas de una mujer y dos hombres.

Unos cinco minutos después de la hora anunciada suena una música orquestal que imagino extraída de alguna serie de detectives que no identifiqué y salen los Detectives y su jefe, Quique González, con los chalecos dominando el vestuario. Me gustaría ser Eugenia de la Torriente para encuadrar el estilo con más acierto, pero no llego a la altura de esa periodista que hace que un texto sobre moda me parezca interesante.

La guitarra de Pepo interpreta la intro de “Los detectives” y comienza el concierto. Hay ganas en el aire: silencio cuando la canción lo requiere, palmas y cánticos cuando toca. Quique explica que el repertorio va a tener varias partes: por un lado, las canciones del disco nuevo, por otro, canciones que tienen que ver en cierto modo con los detectives, otra tercera parte con canciones de “Salitre48”, disco del que se cumplen quince años que se han celebrado con una reedición y con un libro de Chema Domenech, y luego otras canciones más.

En la primera parte, suenan en el mismo orden que en el disco la mencionada, “Se estrechan en el corazón”, “Sangre en el marcador” y “Charo”. En ésta, Quique anuncia que no va a estar la chica que la canta en el disco hoy,  aunque sí mañana; como sustituto, propone un experimento que ya han probado en el primer concierto, en Pamplona: que sólo las chicas canten esa parte. Lo hacen, y funciona muy bien, demostrando que es una de las canciones más pegadizas del disco. Más tarde, en el merchadising, mientras esperábamos para comprar el libro, estuve un rato intentando adivinar qué ponía una camiseta que utilizaba una tipografía no muy legible y al final lo conseguí: Charistas. En fin, que parece que todo el mundo tiene claro que es una de las canciones significadas de este disco.

Creo que todavía tocaron “Cerdeña” antes de pasar a la segunda parte del repertorio, las canciones de detectives.

Sonó, por supuesto, la que habla de los detectives que sufren desamor, “Por caminos estrechos”. Esa canción no es de mis favoritas del repertorio del madrileño y aún así me gusta mucho, pero es que hay otras que me gustan más que mucho. En cualquier caso, lo que me parece mejor de la canción (que he tocado bastante con mi hermano Dani Hoardings y en la época de formación de Los Elepés), es la letra y las guitarra de Calos Raya y tuve un problema con las guitarras durante todo el concierto: desde mi sitio no se oían lo suficiente. Sin embargo, al final del concierto, Vega me comentó que desde su sitio habían quedado saturadas por el sonido de las guitarras. Es curioso como el sitio en el que te sientas, el punto de vista, pueda cambiar por completo la apreciación del concierto, un recuerdo más de lo difícil que es la objetividad.

También sonó “Kid Chocolate”, demasiado lenta para mi gusto, y “Dónde está el dinero”, que más que de detectives va de ladrones de guante blanco.

De las primeras de “Salitre48” fue “Tarde de perros”. Quique la dedicó a Enrique Urquijo y explico que la compuso sobre un puente que cruza la M30, historia que acabo de ver contada con más detalle en el libro. Para mí esta parte del concierto fue la mejor porque esas canciones forman parte de mí desde que las escuché por primera vez en la gira de presentación de ese disco y quedé fascinado por aquellas canciones interpretadas sólo por el autor y por Carlos Raya.

Sonó también “Bajo la lluvia”. Después Quique dedicó “La ciudad del viento” al autor de la música, Paco Bastante, e hicieron “Salitre” en una versión cercana al modo “Sweet Jane” que inauguraron en la época de Pedreira y que, para mí, hace perder magia a la canción. En cualquier caso, agradecí que en general siguiendo los arreglos del disco, incluyendo esos solos que para mí son obras maestras de la música grabada en España, y que Pepo interpretó respetuosamente.

Luego volvieron con la segunda parte del disco y siguieron interpretando todas las canciones en el mismo orden y con arreglos muy similares, cosa lógica ya que son la banda que lo ha grabado, con excepción del teclista, David "Chuches" Schulthess, que estaba compartiendo escenario con ellos por segunda noche. También desde mi sitio se echó de menos más presencia de los teclados.

Después de la canción que cierra “Me mata si me necesitas”, “La casa de mis padres”, que sonó más emocionante en directo, Quique hizo en solitario con guitarra y armónica otra de “Saltire48”, “En el disparadero”, con un ritmo distinto al de la versión original, y me recordó que así, solo, me gusta mucho y que me duele no haber podido ver ni un concierto de la gira de Carta Blanca.

Luego llamó al teclista al escenario para que le acompañase en algo que, contó, se le había ocurrido en el camerino: hacer juntos una versión de “Polvo en el aire”. David salvó la encerrona con el Hammond sonando casi como un órgano de iglesia.

Volvieron los detectives e hicieron canciones variadas y algunas poco habituales de los directos del madrileño, como por ejemplo “Avenidas de tu corazón”. Hubo dos parones para los bises. En uno de ellos sonó “Pequeño Rock’n’roll”, única canción que Quique interpretó sin guitarra de ningún tipo. También sonaron “Tenía que decírtelo”, del disco anterior, y “Clase media”, que ha quedado sin entrar en ningún largo; Quique se la dedicó a su compañera de piso, para quien dijo que la había compuesto.

Rescató la canción que da la primera parte del título al álbum “Avería y redención #7”, un disco que a mí me parece que tiene algo que ver con este último, en el sentido de que hay un trabajo más comunal, de banda, que en otros. También recuperó “Dallas Memphis”, tal vez la mejor canción de “Delantera mítica” y que a mí me recordó el reciente viaje de Memphis a Dallas al lado de la quiquifriki que esta noche tenía también a mi lado.

Cerraron con un “Su día libre” en el que Quique cambió a la madre por el padre en una de las vueltas. Luego saludaron mientras bailaban al ritmo de una canción de soul.

Fueron unas generosas dos horas y cuarto de canciones y así todo no sonaron grandes clásicos como “Aunque tú no lo sepas”, “Pájaros mojados” o alguna de “Personal”. Es lo bueno de tener tantas canciones buenas: cada concierto puede ser distinto.

Mientras escribo esto, los Detectives estarán trabajando un nuevo caso. ¿Qué nos traerá el próximo capítulo?

***

Unas fotos de móvil para el recuerdo:













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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
10:49 p. m. | Comentarios (5) | Referencias