Escritos sobre música





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Los contrastes de Gijón

~ sábado, noviembre 27, 2010 ~

Ayer fue un día grande en Gijón: Campeonato de pinchos y dos conciertos muy distintos.

Primero, Txetxu Altube de Los Madison en el Buddha. Fue un concierto íntimo, un pequeño privilegio. Pude comprobar que que Txetxu es uno de esos nacidos para esto, una de esas personas que es música. Me parece que le queda crecer un poco más como compositor, con más variedad en el tipo de canciones, y ya está. Llegará.

Y luego, Edwin Moses en el Casino dentro de los conciertos del Festival Internacional de Cine de Gijón. Cambio brutal: para entrar tuvimos que hacer cola en medio de la ola de frío. La sala estaba llena y no dejaban entrar más que cuando salía alguien.

En el escenario, muchos amigos. Para empezar, medio Kozmics: David (Gang) al teclado, que estuvo brillante demostrando que cada día domina más las maneras del soul, y, colaborando, Dani a la guitarra y Mayte a los coros. En los saxos, una parte de Gigia Sax Band. Y la sección rítmica de órdago: acompañando a Manu (habitual de Nacho Vegas) en la batería estaba Eva D. Toca, también de Gigia Sax Band y de muchos otros, como Pauline en la Playa.

En Gijón, si te gusta la música, tienes un problema: hay demasiadas propuestas interesantes. Ayer, además de las ya reseñadas, también estaban La Habitación Roja. También había, como todos los jueves, viernes y sábados, concierto en el Savoy. Y no muy lejos, en Pola de Siero, estaba Alfredo González. ¡Vaya lujo!

Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
12:20 p. m. | Comentarios (1) | Referencias

Publicando música por tu cuenta

~ sábado, noviembre 20, 2010 ~

La publicación del EP de Kozmics me ha servido para revisar algunas cosas sobre publicación digital que voy a comentar por aquí por si le pueden servir a alguien. Irán acompañadas de mis reflexiones al respecto y será largo, lo siento...

Disco físico

Con Kozmics hemos hecho un disco físico. Los tiempos van cambiando, pero cambian despacio: parece que si no hay algo físico, no hay disco realmente. Yo cada día lo veo más ridículo: los lectores de CD me parecen casi tan prehistóricos como las gramolas.

Sí, ciertamente, el CD en sí como objeto tiene un valor estético y, de hecho, estoy muy contento con cómo quedó el de Kozmics, gracias al gran trabajo de Envista realizado por Miguel Prado con la ayuda de Juan Cuervo para las fotos. Pero es también más material que acabará siendo basura para el medioambiente. Yo ya no uso nunca CDs (a veces los compro para dar dinero a un artista que me interesa, aunque ya tenga el disco bajado), pero de todas formas me he encontrado con gente que todavía los reclama.

Hacer el trabajo de publicación del CD físico tuvo sus complicaciones. Después de tener el máster (que fue realizado en los estudios Metropolis de Londres pero eso nos los gestionó eficientemente nuestro productor, Miguel Herrero, desde su estudio) y el diseño, hubo que enviarlo en dos CDs a la casa de impresión. Eso lo gestionó Dani y no sé cuál es en concreto, pero sí que fue una aventura: por un lado había que entregar todo el material para la carpeta y por otro el máster... en formato CD de sonido.

Yo esperaba que les valiese en formato digital: nada va a tener más calidad que los ficheros WAVs del máster. Imagino que la razón de pedir un CD de sonido es que así están seguros de aspectos como el tiempo entre pistas. Imagino que su proceso de estampación (cuando los CDs se hacen de manera industrial llevan un proceso distinto al quemado que se hace en las grabadoras caseras; este último tiene menos fiabilidad) requiere el CD de sonido y si lo hacen ellos luego puede haber reclamaciones si el artista esperaba otra cosa. Nosotros tuvimos problemas porque ya no tenemos una cadena de música decente donde probar el CD que hacíamos...

Disco virtual

Una cosa que hicimos mal fue no publicar el mismo día que el disco físico el virtual, para aprovechar así la publicidad que preparamos para la presentación oficial. Es lo que tiene tener otros trabajos además de la música...

Decidimos publicar el disco con una licencia libre, en concreto la CC-BY-NC-SA, que significa que cualquiera puede copiarlo y disfrutarlo siempre y cuando diga de quién es, no haga un uso comercial y lo comparta con la misma licencia. Eso implica que alguien podría utilizarlo para una película libre con esa misma licencia, pero si lo quieran usar en anuncio comercial, deberían pedirnos permiso.

La elección de la licencia es algo nuevo que ha aparecido con la distribución digital. A mí es un tema que me apasiona, pero lo voy a dejar para otro día.

El caso es que no sólo permitimos que se comparta el disco, sino que queríamos proporcionarle a la gente una forma de escucharlo sin necesidad de bajarlo (en streaming) y de poder bajarlo si lo deseaban.

De eso me encargué yo. Estuve barajando varias posibilidades. Con el disco Exterior Noche de Marienbad aprovechamos un servidor web del que disponíamos y colgamos ahí directamente los ficheros para descargar. Para permitir la escucha en streaming las subimos a goear.com y a Last.fm. Con las maquetas anteriores de Kozmics también había usado Last.fm, pero últimamente ha cambiado cómo funciona: puedes subir las canciones y las gente se las puede descargar o escuchar enteras si coincide dentro de una de sus radios, pero ya no pueden escoger escuchar una canción concreta en streaming. Dicen que eso se lo dejan a los servicios especializados en streaming como Spotify. Pero de Spotify hablaré luego...

Otra opción que miré fue MySpace. Ha cambiado totalmente de formato y quiere ser el lugar para que la gente vaya a escuchar música, pero está perdiendo importancia. El interfaz para manejar las canciones y la página me parece enrevesado. Como red social, está muerto: sólo hay grupos haciendo publicidad. De momento, creo que hay que seguir ahí porque todavía hay gente que cuando quiere escuchar algo de un grupo busca su MySpace. A ver cuánto dura...

En redes sociales ahora domina Facebook. Ahí es necesario estar, te guste o no. A mí no me gusta especialmente: veo a la empresa muy interesada en ser un jardín cerrado, excepto cuando no les conviene y juegan con la privacidad de sus usuarios. Una buena práctica fundamental es que cualquier cosa que se ponga en Facebook y que se desee que sea pública debe hacerse disponible también por otros medios, algo de lo que creo que no es consciente suficiente gente. Por ejemplo, cuando tocamos en la Calleja Ciega alguien colgó vídeos de la actuación en Facebook y no se pueden ver sin ser usuario del sitio. No me gusta. Pero, por otra parte, el efecto red hace que cada vez sea más importante estar ahí y hay que admitir que, en el fondo, lo que ha conseguido Facebook es popularizar algo muy similar a lo que se intentó con el RSS: una forma de mantenerse al día de las cosas que te interesan (y también de muchas que no).

Cuando hicimos la carpeta para el disco una de las decisiones que tuvimos que tomar fue qué página web poníamos, porque ahora un disco tiene que tener una página web para que la gente interesada pueda saber más. Tuvimos suerte y pudimos comprar el dominio kozmics.com (un dominio es muy barato: 12 euros al año). Como no teníamos servidor, al principio la redirigimos a una página abierta de Facebook.

Yo no sé si es necesaria la página oficial del grupo, pero parece que mucha gente lo espera, así que hicimos una muy sencilla aprovechándonos de los servicios que gratuitos que proporciona Google Sites. Sé que me lo debería haber currado más y debería haber utilizado el diseño del disco, que es algo hecho por profesionales y muy acabado, pero opté por algo sencillo y funcional: aunque no me parece yo que sea precisamente ciego a la estética, creo que la funcionalidad es lo primero. En la página web pusimos algunas fotos, enlaces a vídeos alojados en YouTube, una pequeña biografía, anuncios de los conciertos y... enlaces a diversas redes sociales y similares.

Pero quedaba el asunto de cómo permitirle a la gente descargar el disco, ya que en Google Sites tienen un límite de tamaño muy pequeño. Una posibilidad sería Megaupload o similar, pero no me gustaba porque me parecen una guarrada, con sus miles de anuncios, sus CAPTCHAS a veces imposibles y sus limitaciones varias. Otra posibilidad era compartirlo directamente en eMule o BitTorrent, pero el objetivo es que fuese lo más fácil posible para quien quisiese el disco.

Al final un compañero me sugirió que utilizase un fichero público en Dropbox. Esta es una herramienta que llevo usando un tiempo y me parece maravillosa. Nunca había probado esta característica de los ficheros públicos y ha funcionado perfectamente. El único inconveniente es que no te da estadísticas de cuántas personas han descargado el disco, un dato que es interesante para hacerte una idea del interés que despierta. Hace poco lo he solucionado utilizando una redirección con bit.ly. Funciona bien, pero tampoco me parece del todo elegante.

Una cosa en la que puse cuidado es en el propio fichero de descarga: incluye la carpeta, los ficheros están nombrados adecuadamente y tiene las etiquetas (tags MP3) bien puestas. Veo que hay gente por ahí que distribuye su música llena de faltas ortográficas y el talibán que hay en mí lo lleva muy mal...

Otro sitio que miré es Bandcamp. Se está convirtiendo en la alternativa a MySpace para los grupos. No tiene las características de red social, que como ya dije sólo sirve para spam de un grupo a otro, pero tiene una interfaz mucho más clara para facilitarle al usuario descargar música y, al mismo tiempo, darle al artista la máxima flexibilidad: puede escoger la descarga gratuita sin más (aunque lo han limitado recientemente a sólo 200 al mes), poner un precio fijo o permitir que el que se lo descarga pague lo que quiera a partir de un precio mínimo. Ellos se llevan un 15% (o un 10% cuando hayas vendido 5000 dólares). Creo que puede ser el futuro de la música.

Nosotros decidimos la descarga gratuita. Detrás de todo esto, como se puede ver, hay también una postura filosófica: yo quiero compartir sin poner trabas a la gente. Pedir la dirección de correo electrónico es muy tentador, y puede que hasta útil para el oyente, pero como yo odio que me obliguen a dar la dirección, no voy a pedírsela a otros. También estoy harto de la publicidad indiscriminada y por eso procuro no financiarme tampoco a través de ese medio.

Otra cosa que no acabo de ver es lo de pagar por unos ficheros que cuesta casi cero copiar (aunque sé lo que cuesta crear la primera copia), y parece que no soy el único. No sé si iTunes acabará teniendo éxito en España (yo no conozco a nadie que me haya dicho que lo usa), pero lo que sí utiliza todo el mundo ahora es Spotify.

A mí tampoco me gusta mucho. No creo tampoco en el streaming ni en las suscripciones. A mí me gusta tener mi música, esos bits que se copian tan fácilmente. Hay gente que ya no se descarga las canciones porque puede acceder a ellas por la red, pero ¿qué pasa cuándo no tienes red?, ¿qué pasa cuando estás en un país donde no funciona el servicio (como me pasó a mí con Spotify en Estados Unidos)?, ¿qué pasa si el servicio decide cerrar?, ¿qué pasa con las canciones que no tienen? Está claro que la red es cada vez más ubicua y hay reproductores de MP3 que tienen conexión a la red, pero me parece un desperdicio de ancho de banda y una limitación de la libertad que lo digital y la bajada de los precios de almacenamiento permite.

En cualquier caso, también hay que estar en Spotify porque mucha gente lo utiliza. El problema es que no puedes subir tus canciones sin más. Hay varios servicios que permiten subir las canciones a Spotify, iTunes y similares. Los que yo he mirado son TuneCore, que cobra aproximadamente 50 dólares por álbum al año, y Catapult, que cobra 25 dólares por álbum sólo una vez pero en vez de darte el 100% de los royalties te da entre el 91 y 95%. Esto todavía no lo he hecho, así que no puedo contar más.

Por último, también hay que estar en YouTube. Muchos jóvenes es el primer sitio al que van cuando quieren escuchar una canción. Tal vez deberíamos subirlas sin ni siquiera hacer un vídeo, pero creo que con haberlas subido a nuestra página, MySpace, Last.fm y Bandcamp ya es bastante...

Buenos, pues esas son mis experiencias y mis reflexiones al respecto. En un año, muchas cosas que comento se quedarán obsoletas, pero ahora igual le sirven a alguien, o igual alguien me puede aportar alguna información interesante al respecto.

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
11:48 p. m. | Comentarios (5) | Referencias

1971

~ sábado, noviembre 13, 2010 ~

Luisão tiene la habilidad de descubrirme música maravillosa. Lo que hoy me ha enganchado es 1971, un disco de un tal Rafael Berrio. Me entusiasma a la primera escucha la voz nasal y afinada (¡qué envidia!) y las letras con clara intención poética.

Le sigo un poco la pista en su página principal y veo que tiene una larga trayectoria detrás: amigo y colaborador de Poch en los primeros ochenta, producido por Diego Vasallo más tarde (¿quién influyó a quién?), 1971 es lo último que ha hecho y está producido por Joserra Semperena. Antes de saberlo ya me había parecido que había alguna guitarra tipo Carlos Raya. ¿Será él?

Actualizo: ¡Era él! ¡Y Jacob al contrabajo!

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
6:28 p. m. | Comentarios (2) | Referencias