Dos 1973
~ domingo, febrero 08, 2026 ~
Con una semana de diferencia, he visto dos veces seguidas a Quique González en la gira de "1973".
La primera fue en La Laboral de Gijón, desde segunda fila. Nos llevó Dani, viejo camarada con el que montamos aquel Hoardings Bros. con el que hacíamos versiones de Quique y con el que tan buenos momentos he pasado. Nosotros teníamos ya compradas entradas en la segunda fila, casi enfrente de donde estaba Toni Brunet.
Precisamente, él comenzó la velada interpretando en solitario tres canciones de su futuro álbum en solitario. La primera me sonó a último Quique, en la letra y en ciertas soluciones melódicas. Fue con una guitarra española, creo que afinada en mi abierto. Luego hizo otras dos con una Gibson SG. Me gustó su forma de cantar.
Quique con toda la banda empezó con "Terciopelo azul" y siguió con todo el resto de "1973". Explicó que luego sonarían otras. Hubo una zona más acústica y en ocasiones se hizo un poco pesado. Dedicó "Santos" a Jorge Ilegal y Robe. Raúl Bernal cantó parte de "Descosiendo un milagro". En "Cheques falsos" Quique se sentó al piano eléctrico, pero también se levantó: a ratos tocaba separándose de la banqueta. Tuvieron un "momento Wilco" al final de alguna canción, no sé si precisamente "Cheques falsos". A mí las que más me gustan son las de tempo más rápido: "De verdad lo siento" (cantó Toni la parte de Gorka Urbizu), "Coleccionistas" y las mencionadas "Cheques falsos" y "Terciopelo azul". De las lentas, creo que "Preguntas sencillas" es mi favorita.
Luego ya empezaron clásicos... y no tan clásicos: "Miss Camiseta Mojada" (con cambio al final: "Miss Camiseta Asturiana"), "Caminando en círculos" (en sol, en vez de estar en la como en "Ajuste de cuentas"), "Me agarraste" (hacía mucho que no la escuchábamos), "Nadie podrá con nosotros" (que hizo cuando le fuimos a ver presentar el disco en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés, como una de sus favoritas que no lo es tanto de la gente), "Salitre" (con arreglos más rockeros), "Se estrechan en el corazón" (dijo que la empezó en Verdicio después de un concierto junto al Molinón), "Kamikazes" (versión cañera), "Pequeño rock'n'roll" (sin guitarra, con una interpretación vocal muy libre y acabando con unos versos de Extremoduro "Si te vas"), "Vidas cruzadas" (como siempre, muy coreada), "Padres huérfanos" (estreno, aún no publicada, hecha para una película) y acabó con "Charo" (con Toni haciendo del personaje titular). No hubo bises: imagino que no hicieron la parada después de "Vidas cruzadas" por motivos de tiempo; en la Laboral eso debe de estar muy medido.
Me gustó, sobre todo la segunda parte, cuando suenan esas canciones que son parte de mi vida.
La banda estuvo de lujo: Jacob Reguilón ("desde Vallecas") estuvo muy bien con el bajo y el contrabajo; Karlos Arancegui ("el Niño de la Bici, desde Tolosa") también me gustó, creo está menos experimental que en la época de "Avería y Redención #7" y me gusta más así; Toni Brunet tocó con su perfección habitual, aunque a mí a veces me pide más caña y me cuesta cuando los solos no son los que tengo grabados a fuego de tanto escucharlos, como pasa en "Salitre"; y Raúl Bernal cubrió muchos huecos con sus dibujos a sus cuatro teclados. Quique estaba contento y se notaba. Me hizo ilusión que al acabar, cuando estaba saludando, se acercase a donde estábamos, reconociese a C. y la señalase: lo merece, porque sigue ahí desde el principio.
Una semana después, fuimos a verle al Circo Price en Madrid, acompañados de dos amigas con las que le habíamos visto en la Riviera hace un par de años. Comenzó con Toni Brunet haciendo lo mismo que en Gijón, aunque la gente estaba todavía llegando y tuvo menos atención.
Empezaron como en Gijón, pero tras "Terciopelo azul", "La caja de herramientas" y "Santos", atacaron "Miss Camiseta Mojada". Quique explicó que iba a cambiar el repertorio para que la gente que lo había visto ayer, o que ya lo había visto fuera (como nosotros), viesen otra cosa. Y, la verdad, a mí me gustó más este repertorio intercalando clásicos y nuevas.
Además, hubo muchos invitados. Esta vez fui tomando nota de todas las canciones, acordándome de los tiempos aquellos en los que compartíamos las crónicas en los foros y, antes de que existiesen los móviles, me llevé a un concierto en Mieres una libreta y me sentí muy raro apuntando en ella...
Tras "Miss Camiseta Mojada" (Toni, por cierto, en esta canción toca una Danelectro de 12 cuerdas), Quique invitó al que dijo que era su cantautor favorito, Alberto Alcalá, para interpretar "Salitre". Luego hicieron "Se estrechan en el corazón" y Quique señaló que la siguiente canción había tenido la suerte de haberla grabado con sus amigos Jacob y Karlos: era "Avería y redención", una que no había sonado en Gijón. Luego invitó a cantar a las Golden Girls, que habían grabado los coros soul del disco, e hicieron "Preguntas sencillas" y "Cheques falsos", con Quique otra vez dándolo todo levitando sobre la banqueta del piano.
A continuación, hizo con Raúl "Descosiendo un milagro". Contó que hablaba de uno de los mejores bares del mundo, el Bar de Joe, que estaba en el Cabo de Gata y había cerrado hace tiempo, pero esperaba que estuviese abierto en algún sitio. Probablemente poca gente lo sepa, pero ya hace muchos años hizo una canción que mencionaba aquel bar, "Tu jaque mate", que le ayudó a completar Pancho Varona y tocó en algún concierto, según me cuenta mi quiquifriki favorita. Esta de "Descosiendo un milagro" tiene un punto Tom Waits y una armonía curiosa para Quique.
Luego hicieron "Coleccionistas" y una del disco anterior, "Lo perdiste en casa", que también hizo en Gijón. Pero aquí hizo algo que allí no hizo: la enlazó con "Avión en tierra", una de mis favoritas. Ambas están en mi abierto.
Siguió con otras dos que no había hecho en Gijón: "Clase media" y "La fábrica", para luego llamar a Guada a cantar con él "Oro líquido". Me gustó mucho: creo que Guada elevó la canción. Acabó muy emocionada.
Después tocaron "De verdad lo siento", con Toni cantando la parte de Gorka.
Entonces fue la traca "final": "Kamikazes enamorados" y "Vidas cruzadas". Al contrario que en Gijón, sí hubo descanso para los bises.
Salieron acompañados otra vez de las Golden Girls, que hicieron unos coros muy originales en "Pequeño rock'n'roll". No sé si fue antes o después, pero, al igual que en Gijón, Quique mencionó uno a uno y tomándose su tiempo a todo su equipo.
El final fue con "Charo", un momento muy bonito porque la cantó María, madre de Nina, que la había grabado originalmente. Es curioso porque parecen mujeres muy distintas: frente a la timidez de Nina, María la interpretaba casi a modo de teatro musical, dando vida al personaje.
El público se había levantado ya muchas canciones antes y así ovacionó, de pies, a la banda mientras sonaba "-4-6-8 Motorway" de Tom Robison, un temazo que yo no conocía hasta que la escuché en Gijón.
Como ya he dicho, me gustó más que en Gijón. Aunque no estábamos tan cerca y nos perdíamos detalles, también me permitió estar más en conexión con el público y tener una visión más global de la banda. Una cosa que me llamó la atención es el conjunto de teclados que tiene Raúl: enfrente, un piano eléctrico, creo que un Wurlitzer; a la derecha, un órgano tipo Hammond montado en un mueble de madera y, encima, un sintetizador tipo YamahaCP o algo moderno; finalmente, en la parte de atrás, tenía algo que parecía un sintetizador tipo mini-Moog, con el que jugaba en un par de canciones, no recuerdo cuáles.
El sonido también me gustó más: aunque el de Gijón había sido bueno, estar tan cerca del escenario suele hacer que suene peor.
Yo hace años no hubiese concebido ver al mismo artista dos veces con tan poco espacio de diferencia, pero la friki de los conciertos con la que convivo me ha hecho ver que merece mucho la pena. Y me gusta que un artista como Quique haga un esfuerzo para la gente como nosotros, que no lo dé todo por sentado y se tome muy en serio su papel. Creo que se nota que está de verdad agradecido por conseguir que seamos tantos los que le seguimos, sin haber sido nunca una estrella de la radio. En el público vi muchas canas, como en casi todos los conciertos a los que voy, pero tengo la sensación que no todos vienen de los tiempos de "Salitre". Al final, hay algo mágico en las canciones que nos ha enganchado a unos cuantos locos... Bendita locura.
Etiquetas: Crónicas conciertos, Quique González, Toni Brunet
Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
11:54 p. m.















