Escritos sobre música




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De Queen y de por qué nos gusta la música

~ martes, enero 04, 2022 ~

He visto este vídeo en el que Rick Beato (un hombre a la vez fascinante y un poco cargante) analiza Bohemian Rhapsody. Hablando con Brian May de por qué Queen le gusta a las nuevas generaciones, Brian dice que es porque hablan de cosas normales, de cosas que siguen preocupando a la gente de ahora... Claro, él mismo, que debe de ser un genio en el sentido amplio de la palabra, se da cuenta de que decir eso precisamente cuando se está analizando Bohemian Rhapsody es un poco contradictorio.

Yo creo que May se equivoca. Me llama la atención que hablando de la perduración de las canciones de Queen hable sólo de un aspecto y que ese aspecto sea la letra: yo he dicho muchas veces que me gusta la música por la letra, pero, por otra parte, disiento con May. Para empezar, creo que hay mucha gente que disfruta de Queen sin tener la más mínima idea de qué hablan las canciones, simplemente porque no han prestado atención o no tienen el nivel de inglés necesario para entenderlas. Por lo tanto, raro me parece que la letra sea lo principal.

Yo creo que las canciones de Queen perduran por muchos factores. Hagamos una lista:

  1. La maestría en la composición. La base de las canciones, la armonía, la melodía, el ritmo, son muy buenas. Hay armonías nuevas, hay riffs, hooks, ritmos, melodías inolvidables...
  2. La maestría en la interpretación. Los cuatro componentes son intérpretes de un nivel superior y, además, funcionan muy bien juntos. Pocos grupos hay con una formación tan estable, con músicos con tanta personalidad individual, con tantos cambios de estilo a lo largo de los años, y consiguiendo que todo eso sume en lugar de restar por una lucha de egos o, sencillamente, porque choquen las individualidaes por desencuentros naturales.
  3. La maestría en la producción. Bohemian Rhapsody es un ejemplo de cómo llevaron las técnicas disponibles a su límite.
  4. La originalidad. He escrito ya muchas veces sobre este tema de la originalidad y, en general, creo que está sobrevalorada. Además, precisamente una de las acusaciones que ha sufrido Queen a lo largo de los años es que no eran originales y seguían las modas. Empezaron en algo muy cercano al rock setentero casi heavy y cuando triunfó la música disco, hicieron canciones en esa línea y también introdujeron sintetizadores en su momento... Parecía que iban siguiendo las tendencias más que ser originales. Pero la clave, desde mi punto de vista, es que reinterpretaban las tendencias siempre desde su personalidad. Cuando John Deacon compone "Another One Bites the Dust", parece que está casi copiando la icónica línea de bajo del "Good Times" de Chic; sin embargo, va mucho más allá: por un lado, la simplifica; por otro, hace cambios armónicos inusuales que rompen todas las expectativas. Eso, más la producción, la interpretación y, también, la letra, es lo que convierten la canción en algo especial y en algo totalmente original, que no habría existido sin Chic pero que aporta tantas cosas distintas que es totalmente nuevo. Y, por cierto, esto me lleva a pensar en el famoso caso de Vanilla Ice, que sampleó el bajo y tuvo que acabar incluyendo a Queen y Bowie entre los autores de la canción: es un caso un poco distinto porque utilizó directamente la grabación original, pero lo que hizo el rapero es algo también totalmente diferente de lo que era la canción de Queen y Bowie. Ya lo dijo Eugenio D'Ors (yo creía que era de Ortega, menos mal que lo busqué en Google...): todo lo que no es tradición, es plagio.
  5. Las letras. Por supuesto, también las letras. A veces. Tienen letras realmente chorras (mi favorita, "I'm in Love with my Car", que cantaba mucho cada vez que mi primer coche me dejaba tirado, cosa que pasaba un par de veces al mes, aunque "Fat Bottomed Ladies" es indescriptible) pero también tienen letras que capturan sentimientos universales y que, además, se acoplan perfectamente con la música y la interpretación: "We Are the Champions" es el himno que es porque tanto la música como la letra y la interpretación tienen ese aire épico que la hacen, simplemente, perfecta para describir el sentimiento de plenitud tras una victoria duramente trabajada. Del mismo modo, algo como "I Wanna Break Free" encaja perfectamente para cualquiera con ansias no ya de libertad sino de liberarse. Y qué decir de "Show Must Go On", sabiendo además por lo que estaba pasando Freeddie Mercury...
  6. Todo el resto: el marketing, la imagen (icónica sobre todo la de Freddie y la de Brian, aunque quién puede olvidar las pintas de John y Roger en el vídeo de "I Wan't to Break Free"), la habilidad de los supervivientes del grupo para hacer en estos tiempos una película lo suficiente buena como para que se enganchen nuevas generaciones, la propia trágica historia de Freedie...
En fin, que para que unas canciones gusten a tanta gente y perduren a través de las generaciones, tienen que tener muchos aspectos sobresalientes.

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El oficio de poeta

~ miércoles, febrero 20, 2013 ~

Poeta: rara profesión. Porque se trata de decir algo y no siempre hay algo que decir.

La experiencia no mejora necesariamente la categoría, porque se puede ganar oficio y se puede perder inspiración. Entonces se puede recurrir a los trucos aprendidos, al artesano («arte sano», nunca había caído...) que se ha formado dentro del artista. Pero el resultado es artesanía y no arte.

Soy una persona seria. No creo en realidades metafísicas. Y, sin embargo... La magia será al final algo que se sustancie en moléculas, pero existe. Y es difícil provocarla leyendo el conjuro de un libro. Sí, hay mucha teoría de la creatividad; sí, los propios genios dicen que eso a lo que llamamos genio no es más que transpiración. Pero hay una casualidad que hace que todo cuaje. A veces.

En fin. Yo ya escribo poco sobre música. Tengo poco que decir... y mucho que tocar.

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
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Sting cuenta en pantalón de deporte cómo escribió Message in a Bottle

~ martes, julio 26, 2011 ~

Esto es fascinante:



Sting cuenta descalzo y en pantalón de deporte estilo primeros años 80 cómo escribió Message in a Bottle.

También comenta otras historias de su proceso de composición. Me llamó la atención cuando dice que parte del estribillo, ya que es la parte que debe enganchar de la canción. Dice que si empiezas por la primera frase tienes un problema: luego tienes que hacer la segunda. Él en cambio compone hacia atrás, a partir del título.

Tal vez esa sea una de las (múltiples) razones por la que mis canciones no son tan buenas como las suyas: yo compongo hacia adelante. Aunque a veces también compongo en círculos. Y en saltos. Así, hay ocasiones en las que me cuesta saber cuál es el título de la canción.

Por ejemplo, un día escribí esta primera frase:


Levántate y echa a andar,
sigue la música en tu cabeza.


Decidí titular la canción La música en tu cabeza. Estuve trabajando en ella, construyendo a partir de ahí. Pero no me gustó la continuación.

Tiempo después, la retomé. Y acabé escribiendo un final de estribillo que me gusta mucho:


Sabes que
perteneces a los frágiles.


Entonces se me ocurrió que lo lógico sería llamar a la canción Los frágiles. Pero me seguía gustando el sintagma La música en tu cabeza, con su ambigüedad, para título. Probablemente, si algún día la grabo y la publico, la titule La música en tu cabeza (Los frágiles). Y estropearé el diseño del disco con tantas palabras... Para al final hacer una canción olvidable.

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
11:14 p. m. | Comentarios (3)

Colaborando a través de Internet

~ domingo, julio 24, 2011 ~

Cosas increíbles que pasan en Internet: un tío sube una pista de guitarra a Kompoz, un sitio que permite hacer colaboraciones musicales, y dos días después otra gente se la devuelve así.

Lo encontré en reddit. Está disponible todo el proyecto con sus diferentes pistas.

No sabía que existían sitios como Kompoz, pero me parece muy interesante, sobre todo si tienes problemas para encontrar gente con la que colaborar. También es una gran forma de aprender.

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
11:16 a. m. | Comentarios (3)

Música geométrica

~ domingo, agosto 08, 2010 ~

Hay quien piensa que la música es una rama de las matemáticas. Mucho que ver tienen seguro. Se puede comprobar por ejemplo con algunos secuenciadores que hay en páginas web. Unos muy sencillos son Tone Matrix y Tone Wheels. Otro más avanzado es inudge, que permite incluso guardar lo que se ha hecho. En él he compuesto este patrón.

Cuidado: son adictivos.

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
12:23 p. m. | Comentarios (2)

La apostilla de Antonio Vega

~ miércoles, junio 30, 2010 ~

Esto es una especie de serie sobre la composición frente a la interpretación, un debate a muchas bandas en el que ya han participado Andrés Calamaro y los mismísimos Stones


Dice Antonio Vega entrevistado por Juan Bosco en la página 273 de Mis cuatro estaciones:


A mí me parece un poco frustrante, cuando miro hacia otros artistas, compañeros de batalla, como Luz Casal y algunos otros, me parece frustrante el hecho de no ser compositor de tus temas y estar interpretando canciones que te vienen dadas de otros. Es una putada, porque nunca van a poder alcanzar ese punto de sinceridad, de autenticidad, de realismo. Por mucho que tú pronuncies bien nunca van a ser tuyas las cosas y nunca vas a pasar de un determinado punto, una determinada línea de llegar a los demás, de que los demás se emocionen contigo, que mires al público y te encuentres a gente llorando, ese tipo de cosas. Sólo pueden ocurrir cuando la interpretación es la interpretación de tu propia vida.


Discrepo. Una de las frases de Dylan que hago mías dice: "Then she opened up a book of poems / and handed it to me / written by an Italian poet / from the XIII century / and everyone of them words rang true / and glowed like burning coal / pouring off every page / like it was written in my soul from me to you". (Bueno, es algo más que una frase.) Pero yo he sentido eso, exactamente eso: palabras escritas por otros que parecen escritas en mi alma, palabras que siento mías.

Eso le pasa a mucha gente y puede luego interpretar esas canciones igual que si hablasen de su vida, porque hablan de su vida, al menos como ellos las entienden.

Y, además, estoy seguro de que Luz Casal se ha encontrado a gente llorando ante su interpretación.

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
11:44 p. m. | Comentarios (3)

Canciones de estructura sencilla

~ martes, marzo 16, 2010 ~

Ando preocupado por un problema: ¿por qué cuando Dylan hace canciones de estructura sencilla no aburren y las mías, en cambio, sí? Ya, ya sé que hay problemas más importantes en el mundo, pero las obsesiones son incontrolables.

La primera respuesta es fácil: yo soy incapaz de escribir un solo verso con la décima parte de calidad que el peor verso de Dylan. Podría valer... si no fuera porque si me pongo a cantar una canción de Dylan, también resulta aburrida, de lo cual deduzco que no es sólo la canción, sino que influye mucho la interpretación.

Aquí la cosa empieza a ponerse más complicada. Pero quizás antes tengo que explicar a qué tipo de canciones me refiero.

Estoy hablando de cosas como The Times They Are A-Changin', Blowin' in the Wind, Highway 61 Revisited, Queen Jane Approximately, Desolation Row o Thunder on the Mountain, por nombrar obras de distintas épocas. Todas tienen la misma estructura: no hay estrofa, puente, estribillo, intros, solos y otras partes con armonía diferenciada. Toda la canción es un bucle de la misma rueda de acordes. Es decir, hay unos primeros compases en los que Dylan presenta una sucesión de acordes y luego repite eso varias veces simplemente cambiando la letra o, como mucho, dejando alguna vuelta sin voz y metiendo algún instrumento haciendo un solo sobre la rueda.

Lo que suele ocurrir si haces la misma rueda de acordes una y otra vez sin cambiar nada más es que el oyente se aburre: el disfrute de la música descansa en un delicado equilibrio entre dar al oyente lo que espera y sorprenderle. Por eso la repetición es parte fundacional de la música, pero usar sólo la repetición deja al oyente insatisfecho.

Lo típico en estos casos es variar la instrumentación, jugar con la dinámica, añadir instrumentos o quitarlos según va avanzando la canción, modificar la melodía en cada vuelta. Eso se puede apreciar en una de esas canciones que hacen una y otra vez la misma rueda de acordes, como el With or Without You de U2. Pero en Dylan eso no ocurre: todas las vueltas son iguales instrumentalmente, con sólo las pequeñas variaciones que puedan meter los intérpretes.

Está claro que Dylan es aquí heredero del blues y del folk y que no sigue, por tanto, la tradición del pop y el rock. Quiero aclarar que en las canciones de las que estoy hablando no hay estribillo propiamente dicho, es decir, no es una sucesión de estrofa y estribillo. Sí que hay frases repetidas, que pueden ser al principio, al final o en ambos extremos.

Por ejemplo, Thunder on the Mountain consiste en una rueda de acordes de blues (a ritmo más cercano al rockabilly) que se repite doce veces. Se puede distinguir una estructura interna a esas doce repeticiones: hay tres grupos de cuatro vueltas que tienen en común que la primera estrofa de cada vuelta empieza con la frase Thunder on the Mountain y que la cuarta vuelta es instrumental.

Highway 61 Revisited tiene cinco estrofas que presentan una situación problemática que se resuelve en la última frase, diciendo que la solución está en la «Highway 61», y estas son las únicas palabras que se repiten. Algo muy similar a lo que ocurre en Desolation row, una canción de más de diez minutos que repite diez estrofas similares que sólo tienen en común que presentan personajes que habitan en el callejón de la desolación, como se recuerda en la última frase.

Los paralelismos pueden ser más abundantes, como en Blowin' in the Wind, que además de acabar repitiendo el conocido «The answer is blowin' in the wind», construye todas las vueltas en base a preguntas sobre «cuándo».

Son muchas repeticiones de elementos muy sencillos. Está claro que la fuerza de las palabras de Dylan es uno de los detalles que hacen que no cansen. Pero hay algo más, y creo que es la voz.

La voz humana es el instrumento musical más importante. Lo puede todo. Y una voz que sabe interpretar, ayudada de palabras sagradas, puede hipnotizar sobre las estructuras más sencillas. Las inflexiones en cada sílaba son lo que hace la magia.

No conozco muchos ejemplos de este tipo de canciones en español. Sabina tiene algunas, aunque suele tirar mucho más del estribillo clásico y jugar con la instrumentación para dar variedad. El ejemplo más importante que se me ocurre es el Aunque tú no lo sepas de Quique González.

Cuando le vi en concierto el otro día pensé en ello: esa canción tiene una estructura dylaniana total. Son cuatro vueltas (tres con letra) con los mismos acordes y en la que el único elemento común es la frase que da título a la canción, el «aunque tú no lo sepas» que introduce cada estrofa. La letra me parece genial, la melodía es inspirada y funciona a pesar de lo tópica que es la armonía (hay miles de canciones con esos mismos cuatro acordes). Que es difícil hacerla lo demuestra que el mismo Quique ha fallado al grabarla: en la versión de Pájaros mojados buscó llevarla a un mundo minimalista, con detalles de teclado y un ritmo de batería flotante. El resultado es aburrido. En Ajuste de cuentas mejora algo, gracias sobre todo a que la pedal steel guitar rellena los huecos de la versión anterior.

Pero esa canción era enorme en la inspiradísima versión de Enrique Urquijo y cuando la cantaba solo Quique con su guitarra y su armónica en sus primeros conciertos. Así lo hizo el otro día en Santander, pero ya no fue lo mismo: porque le faltaba ese grado de emoción extra, el recuerdo sentido a Enrique Urquijo, la sensación de que esa canción era un código secreto que unos cuantos nos habíamos encontrado por casualidad, que formaba parte de un ritual, algo que se sale de lo musical para entroncar con ese sentimiento religioso que debe de estar imbuido en los genes humanos. El propio Quique le quiso quitar a esa canción ese lugar preferente, quiso que dejase de ser un himno profano, y ahora ya no resulta tan buena como antes.

Sé que deliro, que lo que digo no tiene sentido, que estoy mezclando aquí distintas reflexiones que a lo mejor no tienen mucho que ver. Pero tenía ganas de contarlas, de armar uno de estos escritos sobre música. Como dice Isma, es un absurdo afán, el mismo que me lleva a seguir intentando hacer canciones a pesar de ser totalmente consciente de que no soy Dylan, ni siquiera Quique González.

PS: Me leo y no me gusto. Me parece que cometo un pecado que aborrezco: pasar por hechos lo que no son más que opiniones. Además, he caído en la cuenta de que hay alguien que hace canciones de este estilo en español mejor que Quique: Lapido. Precisamente el Algo me aleja de ti que Quique ha incluido en el último disco es un ejemplo perfecto.

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
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Makaroff sobre la composición

~ sábado, abril 18, 2009 ~

De El País:


Para hacer canciones necesita poco: "Las he compuesto sin guitarra ni boli. Como no escribo ópera, sino temas pop cortitos y fáciles de recordar, voy caminando por la calle y les doy forma. O me cuelgo la guitarra y me muevo, voy andando por la casa". Makaroff dice no padecer el síndrome del pentagrama en blanco: "Lo intento más veces de las que lo consigo, pero los jaguares persiguen a siete gacelas y cogen a una".


Excepto lo de andar con la guitarra colgada por casa, me he sentido identificado.

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