Escritos sobre música


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Canciones viejas y terremotos nuevos

~ sábado, junio 02, 2018 ~

Hoy me ha vuelto a estremecer la música. Hoy ha vuelto el pellizco. De la manera más inopinada: escuchando a Amaia, la ganadora de Operación Triunfo, esa de la que algunos no hablan más que para criticar su libertad de no depilarse o de leer libros tal vez estúpidos, pero tal vez menos estúpidos que esos que los critican sin conocerlos.

Estuve viendo esta actuación en el Primavera Sound:



Empieza con un clásico de Nueva Orleans, recordando a Diana Krall, pero luego pasa a "Alfonsina y el mar", y eso no lo puede hacer Diana Krall... Pero el pellizco llegó con el "Zorongo Gitano": ese punto flamenco, esos breves pasajes intensos de piano...

En algunos momentos después se ven primeros planos y lo que veo en su cara es concentración en la música: tiene un punto de locura por las canciones en el que me siento identificado.

Y hacía mucho que no escuchaba el "Zorongo Gitano", tanto que ni siquiera estaba seguro de si estaba en uno de mis discos favoritos pero olvidados desde hace mil cien años: las "Canciones populares antiguas" recogidas por Lorca y la Argentinita y cantadas por Carmen Linares. Rebusqué en mi disco duro y ahí y estaba, y era tan maravilloso como lo recordaba. ¿Cómo he podido pasar tanto tiempo sin disfrutar de esa belleza que estaba ahí a dos clics de distancia?

Alguien mencionaba en los comentarios del vídeo de Amaia la versión de Silvia Pérez Cruz de "Alfonsina y el mar". Me dio por buscarla. Me gustó, aunque a esa otra loca por la música que sin duda es Silvia (locura de genio) a veces me produce rechazo escucharla por cierta forma que tiene de pronunciar, no sé por qué: es instintivo. Pero entonces llegué a otra de sus versiones de otra de mis canciones favoritas: el "Cucurrucú Paloma":



La he escuchado tantas veces en la versión de Caetano Veloso, la he tocado tanto con la guitarra... Cuando escuchas tanto una canción en una forma particular (y la de Caetano es muy particular) es difícil que una versión distinta te guste. Pero ese vídeo suena como si su voz estuviese dentro de mi cabeza, como si la belleza se me hubiera metido dentro.

Entre medias de las dos, estuve tocando el piano, mal, pero de una forma que no lo había tocado nunca: con una libertad nueva, como si hubiera sido poseído por el mismo dios que las posee. Pero quién fuera ellas, quién tuviera su talento...

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Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
1:06 a. m.

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