Espejismo nº 9 en la Riviera
~ domingo, febrero 15, 2026 ~
Todo vendido para ver a "Los Cero" en la Riviera. Gente mayor, algunos con sus hijos. Gente muy fan. Empezaron fuerte, con "2000 locos" y "Zapatos de piel de caimán" como segunda o tercera canción. Luego introdujeron varias del disco nuevo, "Espejismo nº 9". Eso bajó un poco la emoción. Como dijo Lapido, en lo poco que hablaron, esperaba que fuesen en el futuro clásicos. Todavía no lo son, pero yo les veo la misma calidad de siempre. Sólo había escuchado el disco una vez, así que no conocía mucho. Pero me llamó la atención que me pareció que había un par de canciones de amor. En otra de las pocas intervenciones entre canción y canción, Lapido presentó la preciosidad que es "Ven en forma de nube" diciendo que se podía aprovechar que era 14 de febrero para bailar con la pareja.
En esa parte del concierto, el sonido tenía algún problema. Fue mejorando y la parte final, con las clásicas, ya sonó de lujo. Hicieron canciones esperables como "Sigue estando Dios de nuestro lado", "La noche que la luna salió tarde", "Otros como yo" (creo que mi favorita de su repertorio), "La calle del viento" o "Huellas", pero también alguna que me sorprendió, como la psicodélica "Cómo acaban los sueños" o la preciosa "Un hombre con suerte".
Hicieron dos bises. Uno lo empezaron con "La canción de espantapájaros". En el otro hicieron "Qué fue del siglo XX" para acabar con "La vida qué mala es".
Es curioso porque es uno de los grupos de mi vida, pero sólo he escuchado enteros dos discos de ellos: "Tormentas imaginarias" y "Todo lo que vendrá después", y hay algunos clásicos, como "La torre de la vela" o "Esta noche" que los tengo poco trasegados. Pero esos dos discos que menciono no sólo los he escuchado: los he tocado mucho. Hace ya la friolera de 16 años ya hice un homenaje en YouTube.
Lapido me parece uno de los más grandes escritores de canciones en español y me sigue sorprendiendo su capacidad de juntar palabras nuevas. Y su Gibson SG suena como un tiro. Ayer lo volvió a demostrar, perfectamente compenetrado con Víctor.
También me sorprendió la voz de José Antonio García: totalmente en forma.
En definitiva, un conciertazo de rock a la antigua usanza, sin claquetas ni grabaciones, sin atrezzo sobre el escenario ni fuegos artificiales, sólo con música y canciones. Y es un placer saber que hay otros tantos como yo que las aprecian como algo fundamental en su vida.
Etiquetas: 091, Crónicas conciertos
Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
8:49 a. m.



