Un milagro visto de cerca
~ domingo, febrero 22, 2026 ~
Crónica del concierto de Morgan en La Sala Acapulco (el Casino) de Gijón el 21 de febrero de 2026
Tercera vez que vemos a Morgan en esta gira. Las dos primeras fueron en teatros (en Guadalajara y en el Circo Price de Madrid). De hecho, aunque los he visto muchas veces a lo largo de los años en distintos escenarios (de teloneros de Quique González en Gijón, en el Sonorama en formato festival...), nunca los había visto en sala y no sabía qué esperar: creo que una de sus mayores virtudes es el sonido, que no suele ser tan bueno en las salas, y tienen bastantes canciones lentas que se disfrutan más sentado. Sorpresa: fue el concierto de ellos que más he disfrutado.
Y eso que, es verdad, el sonido al principio me pareció menos claro que en teatro. Pero no sé si es que fue mejorando o que ajusté mis oídos: al final del concierto todo sonaba perfecto y se podía apreciar esa maravillosa musicalidad que tiene cada uno por separado y todos en conjunto. Son maestros de sus instrumentos y se puede apreciar cuando hacen solos o se quedan un fragmento sonando en solitario: simplemente, la forma de matizar cada golpe que tiene el batería, de hacer que su instrumento, a priori el menos humano de los instrumentos, respire, muestra esa alquimia de la que son capaces. Pero no son individualidades luciéndose sino todo lo contrario: trabajan para la canción y están en constante diálogo entre ellos, atentos a lo que hacen los otros, apoyándose, siguiéndose... Se aprecia en el sonido y, gracias a estar en segunda fila, se puede ver cómo se miran unos a otros.
Fue un lujo poder apreciar los ojos de Nina y los movimientos de esa garganta que hace magia. El público era muy variado de edades, más de lo habitual en los conciertos a los que suelo ir. Había a mi derecha una mujer, quizás de veintitantos, que se llevaba la cara a las manos, como hacían las fans quinceañeras de los Beatles, o como si estuviese asistiendo a una aparición de la Virgen, un milagro, pero era la epifanía que produce esa voz única en la historia de la música en España.
Estoy hablando aquí de sentimientos elevados, profundos, pero hay también humor: fue muy gracioso cuando en las presentaciones, uno de los dos hermanos gritó después de su solo de percusión: "Soy un macarra, soy un hortera" para que el público completase el homenaje al recientemente fallecido Jorge Ilegal.
Me fui y he amanecido hoy con la sensación de haber recibido un sacramento sanador.
Etiquetas: Crónicas conciertos, Morgan
Por Guillermo Hoardings | Enlace permanente
10:51 p. m.















